-Pues sí, eso parece.
Estupefactos, se miran entre ellos, sin saber muy bien qué hacer. Saray reproduce en su móvil, con el volumen muy bajito, un vídeo que le ha aparecido al teclear en el buscador algunos de los apuntes del discurso:
-No estoy tan seguro... Si es así, ¿por qué le dejan dar un discurso ahí, sentado al lado de todos los del bando contrario? - Apunta Javier. Pero Ángel sigue dudando:
-Bueno, está sentado con ellos, pero no parece que se lleven muy bien. Mira cómo se hablan Millán-Astray y él... Y mira la bronca que les echa.
-Pero puede estar con ellos, a pesar de no estar de acuerdo en algunas cosas... - Dice Bianca.
Serkan continúa reflexionando:
-¿Y quién es ese Millán-Astray? ¿Y los demás? Es difícil decir de qué lado está este hombre, cuando nos faltan todavía tantos datos...
Entonces, escuchan el crujir de las escaleras bajo los pasos de alguien. Una persona está subiendo al piso en el que se encuentran, y se dan cuenta de que están atrapados.
-¡Rápido, al balcón! -, les apremia Isabel.
Cogen la máquina del tiempo, corren las cortinas del balcón, para no ser descubiertos tras el cristal, y se apiñan en él como pueden. Afortunadamente, el clima es bueno en Salamanca. Aunque ahí siguen estando expuestos; no es un lugar cómodo ni seguro. Verónica sostiene en alto la máquina, y dice:
-Deberíamos irnos de aquí, no podemos seguir en una casa con gente dentro.
-A lo mejor Unamuno nos puede echar una mano... - Comenta Javier, a lo que Isabel le responde:
-¿A qué? ¿A escribirnos un ensayo? ¡Dale a cualquier fecha en el cacharro ese, cambia el lugar y vámonos de aquí!
-¿Y qué sitio ponemos?
-¡Qué más da, si nos lleva siempre donde quiere la máquina!
Aunque no todos están de acuerdo, no hay mucho tiempo para debatir la situación. Verónica escribe otra fecha diferente en la pequeña pantalla de la máquina, y añade, aun sabiendo que el artefacto les llevará a cualquier lugar:
<< Quintanar de la Sierra >>.
Nunca había tenido tantas ganas de volver allí, aunque...
Esta vez, al "aterrizar" de su viaje atravesando el tiempo, la extraña sensación de haberse quedado sordos no parece haber cambiado mucho. Mientras se restriegan los ojos e intentan recuperar el equilibrio, se dan cuenta de que les envuelve un ruido constante y vibrante.
-¿Dónde estamos ahora?
-¡Mirad!
Se encuentran en un espacio estrecho y cerrado, pero la luz entra por unas ventanillas estrechas y alargadas a los lados. Se ve el cielo a través de ellas. Delante de ellos van sentados unos hombres con uniforme, hablando entre ellos; también hay una cabina... Con dos pilotos. ¡Están en un pequeño avión!
-Debería haberse quedado usted en el norte, General... ¡Hacen falta mandos fuertes allá!
-Hazme caso, que yo sé lo que hago. La ofensiva de Segovia está siendo dura también, y además, tengo que dar la cara. Que se me vea también a mí. Franco está ganando mucho terreno, ¡y apoyos muy importantes! ¡Hitler, Mussolini...! No pienso dejar que me coman la tostada.
-Visto así.. Además, sus dotes de mando serán bien recibidas por los hombres. Necesitan animarse teniéndolo a usted cerca.
Los alumnos se miran entre ellos, confusos. Entonces, Rodrigo les señala algo en su teléfono móvil, y les "grita" entre susurros:
-¡¡Mola!! ¡Mirad!
Saray, aprovechando que continúan todos apretujados, le propina una pequeña colleja.
-¡Pero qué va a molar, tío! ¿Se te ha ido la olla o qué?
-¡Que no, que lo que digo es que ese tío es el general Emilio Mola! - insiste él, agitando su teléfono con la fotografía del militar mostrándose en la pantalla (y frotándose, enfadado, la nuca).
En ese momento, unas fuertes turbulencias sacuden el aparato, y todos, incluidos los hombres uniformados que se sientan delante de ellos en la cabina, se revuelven.
-¡Miren bien y controlen este cacharro, ¿eh?! ¡Que no quiero acabar como Sanjurjo!
-No entiendo qué pasa, General... ¡El avión se ha desestabilizado! ¡Es como si llevásemos demasiado peso...!
Es cierto: todos notan cómo el avión empieza a perder altura, y las turbulencias no cesan. Entonces, los militares que iban sentados delante se dan la vuelta... Y descubren a los alumnos. El general Mola, el hombre de las gafas, está fuera de sí.
-¿¡PERO QUÉ #@&%*#|...!?
-¡Quien tenga encima la máquina del tiempo, que le dé a cualquier fecha YA! -, grita Diana.
... Y aparecen los nueve en una sala diáfana, oscura. Están rodeados de cuadros enormes. Algunos les resultan familiares.
-¡Por los pelos!
-Chicos, les hemos desestabilizado el avión... Espero que no se estrellen por nuestra culpa.
-Na, tranquila, seguro que están bien.
Rodrigo continúa leyendo sobre Emilio Mola en su teléfono móvil, y encuentra lo siguiente:
Mira a su alrededor, traga saliva muy fuerte y le da un discreto codazo a Serkan, para que lo lea también, indicándole que no lo comente en voz alta. Serkan solo le dice:
-Buf... Esta gente tenía un problema serio con los viajes en avión...
-¿Qué decís?
-¡Nada, nada...! - Rodrigo se guarda rápidamente el móvil en el bolsillo.
-Pues venga, que tenemos que averiguar dónde estamos ahora.
Escuchan un ruido fortísimo, y todo vibra por unos instantes: el suelo, las paredes, ellos mismos. Algunos de los cuadros colgados en las paredes se balancean, incluso ellos sienten el golpe. Están viviendo un bombardeo. Pero... ¿Dónde?
-Chicos, a mí todos cuadros me suenan un montón... - Diana está mirando a su alrededor, en busca de pistas. Todos hacen lo mismo, y, aunque hay muy poca luz, distinguen vagamente algunas de las pinturas de las que están rodeados:
-¿Os suena de Historia del Arte?
-No... Creo que todavía no hemos visto estos cuadros, aunque podrían ser del Barroco.
-Bueno, en todo caso, parece que esto es un museo, ¿no?
Escuchan el zumbido de un avión, como una mosca gigante... Cae otra bomba; esta vez la sienten demasiado cerca.
Corren juntos a buscar un lugar donde ponerse a cubierto, pues la sacudida ha hecho que cayesen algunos trozos pequeños del techo.
Con este objetivo, al llegar a la salida de la sala, se encuentran de bruces con un pequeño grupo de gente. Les encabeza una mujer alta y rubia, que les grita:
-¡Eh! ¿Quiénes sois vosotros? ¿Qué hacéis aquí? ¿Intentabais robar, aprovechando la coyuntura?
-Míralos, María Teresa. No llevan nada, habrán entrado a refugiarse.
-No perdamos más tiempo con esto, ¡tenemos que llegar a las Meninas!
Casi todos los que iban con la mujer continúan su carrera a través de las salas del museo, pero ella y un hombre, al que se le empiezan a notar las entradas, se quedan un segundo pensativos, junto a los alumnos. El hombre les pregunta, con acento andaluz:
-¿Es eso verdad? ¿Solo habéis entrado para poneros a cubierto?
Los nueve asienten, con mucho miedo y la boca seca. Pero ninguno es capaz de despegar los labios. Entonces interviene la mujer:
-Pues entonces venid con Rafael y conmigo, que se os ve fuertes y lozanos. Nos echaréis una mano, y ya luego ajustaremos cuentas.
La pareja les ha parecido pacífica; no van armados, y de momento no tienen muchas alternativas. Los alumnos se miran entre sí; unos se encogen de hombros, otros asienten. Si van con ellos, al menos ganarán tiempo y estarán con gente que conoce el terreno.
Ahora mismo, parece su mejor opción.
Además... Sus caras les resultan vagamente familiares.
...Y aquí empieza la tercera prueba.
¿Qué es lo que tenéis que hacer?
Esta vez habéis pisado tres escenarios diferentes, de manera que la prueba se complica un poco:
1. Mirad el vídeo que aparece al principio de esta Tercera Prueba. Como ya habréis deducido, se trata de un fragmento de la película Mientras dure la guerra, de Alejandro Amenábar. Después, responded a las siguientes preguntas:
- ¿De parte de qué bando estaba Miguel de Unamuno? [Atención: pregunta trampa: requiere cierta reflexión]
- ¿Cuál de los dos bandos controlaba Salamanca en octubre de 1936, y desde cuándo lo hacían?
- ¿Quién era José Millán-Astray, y qué papel tuvo en la elección de Franco como caudillo único de las tropas sublevadas?
- ¿Quiénes eran las otras personas presentes durante el discurso que dio Unamuno en el Paraninfo de la Universidad, y a qué bando apoyaban?
2. Leed de la página 255 a la 257 del libro de texto, ambas incluidas. Os ayudarán a comprender cómo fueron moviéndose los frentes a lo largo de la guerra, y qué apoyos internacionales tuvo cada uno de los bandos. Después, tendréis que realizar las siguientes actividades:
- Observar el mapa en el margen derecho de la página 255, (Documento 3: "Las dos Españas en julio de 1936") y contestar a la cuestión correspondiente.
- Observar la gráfica (Documento 5: "La ayuda extranjera en la guerra") de la página 256, y comentarla brevemente, realizando el ejercicio que se indica debajo de ella.
- Leer el Documento 6: "La Sociedad de Naciones ante la guerra", y responder brevemente a su cuestión correspondiente.
- Realizar las Cuestiones 5 y 6 de la página 257.
3. ¡Puede que, sin querer, se la hayáis liado a Mola! Investigad en qué año y en qué circunstancias se produjo su muerte, y cuál o cuáles fueron las principales consecuencias para el bando sublevado.
4. Investigad, haciendo uso de las imágenes, nombres y descripciones que se os dan en el último de los tres escenarios, para averiguar los siguientes datos:
- En qué museo os encontráis, y en qué ciudad se localiza.
- Bajo el control de cuál de los dos bandos estaba esta ciudad entre 1936 y 1937.
- De qué autor del Barroco español son esas obras de arte que habéis visto (pista: las tres fueron pintadas por la misma persona; el pintor era andaluz).
- Quiénes son esas dos personas que os han invitado a uniros a ellas, y qué es lo que están haciendo en ese museo (así sabréis en qué quieren que les ayudéis).
5. Explicadme, con vuestras propias palabras y en aproximadamente 2-3 minutos, el siguiente estándar del Bloque 10: << Relaciona la Guerra Civil española con el contexto internacional. >>
¿Cómo lo podéis hacer? Os doy varias opciones:
a) Podéis grabaros, y enviarme el vídeo a mi correo electrónico (si pesa mucho, podéis utilizar WeTransfer u otra plataforma similar; si no la conocéis, es muy rápida e intuitiva). Además así os veo las caras un poco :)
b) Si os da vergüenza o no os apetece grabaros en vídeo, podéis simplemente grabaros la voz con un audio.
* Elijáis la opción que elijáis, también, por supuesto, podéis utilizar anotaciones, por si necesitáis consultar algún dato concreto; algún esquema que os hayáis hecho vosotros, o el propio texto del estándar o del libro. Pero procurad que yo note, al veros y/o escucharos, que lo estáis explicando, no simplemente leyéndome un texto.
Recordad enviarme las respuestas a mi correo electrónico.
Tenéis hasta el lunes, 13/04 para completar esta tarea.
¡Ánimo!




















